viernes, 10 de febrero de 2012

Semana 30

Lunes, día 1 SEMANA 30 HISTORIA

El colonialismo

La colonización española de América comenzó con el viaje de Cristóbal Colón en 1492. Los comerciantes y refugiados religiosos británicos llegaron al Nuevo Mundo un siglo después. Sin embargo, la era de la colonización europea no terminó en el siglo XVII y no se limitó a América. Los mercaderes y colonizadores británicos en la era de los exploradores viajaron por todo el planeta, fundando asentamientos nuevos en la India, China y las islas del océano Pacífico.

A finales del siglo XIX, las principales potencias europeas (Francia, Reino Unido y Alemania) «descubrieron» África. En el transcurso de unas pocas décadas, las principales naciones europeas se repartieron ese continente y sometieron a su población indígena al control colonial. Francia se apoderó de amplios territorios de la zona occidental, mientras que Reino Unido ejercía su control sobre el sur y la mayor parte de la región oriental. Por su parte, Alemania, Portugal y Bélgica se interesaron por áreas más reducidas.
La avaricia desmedida unida al deseo de propagar la civilización occidental encendieron la chispa que puso en marcha la imaginación de los poderes coloniales europeos. Equipados con nuevas tecnologías como el ferrocarril, que les permitía allanar el camino de los inabarcables espacios africanos, Occidente se preparó para hacerse con las riendas de los recursos del continente. En las poco acertadas palabras del poeta británico Rudyard Kipling, los imperios europeos asumieron con egoísmo la carga del hombre blanco» de difundir la civilización y conseguir considerables beneficios a cambio.
Para los habitantes indígenas, la llegada de los colonizadores puso un verdadero desastre. Eran muchos los europeos que considera que los africanos negros no eran prácticamente seres humanos y exterminaron a gran parte de esta población. En la conocida obra de José Conrad El corazón de las tinieblas (1902) se ilustra cómo la colonización convirtió a los europeos supuestamente civilizados en verdaderos monstruos que explotaban y masacraban a los africanos. En algunos territorios murieron millones de personas. En el Congo belga se calcula que diez millones de indígenas fueron explotados hasta la muerte; en el África sudoccidental bajo control alemán toda una población fue víctima exterminio por rebelarse contra el gobierno colonial. Los europeos no acabaron con su dominio de África hasta el final de la Segunda Guerra Mundial; tras de sí dejaron un continente destrozado y empobrecido.

Martes, día 2 SEMANA 30 LITERATURA

Charles Dickens

Pocos novelistas han igualado la fecundidad y fama de Charles Dickens (1812-1870). Su ingente cantidad de trabajos incluye más de 15 novelas, alguna de ellas tomos de gran grosor, y un número incalculable de artículos periodísticos. Aunque sus detractores consideraban que sus obras no eran literarias, Dickens hizo caso omiso y cultivó con satisfacción su faceta de narrador de historias con conciencia social. A cambio, un público que lo adoraba lo mantuvo como una de las figuras más apreciadas de la época victoriana.

Pasó su niñez entre Chatham y Londres, donde su padre trabajaba como oficinista. El gusto por el despilfarro de sus padres hizo que los acreedores los mandaran a prisión; con tan sólo 12 años, Dickens tuvo que dejar la escuela y ponerse a trabajar en una fábrica de betunes para zapatos, una experiencia que le proporcionó una empatía con los pobres para el resto de su vida y que quedaría reflejada en todas sus obras. Cuando pudo dejar la fábrica, completó su escasa formación y empezó a trabajar como funcionario judicial y posteriormente como periodista.
Con la primera novela que publicó, Los papeles póstumos del club Pickwick (1836), alcanzó la fama de forma instantánea. Al igual que otros muchos de sus trabajos, esta obra se publicó por entregas en una revista semanal, lo que le procuraría tranquilidad económica. Dickens escribió a un ritmo trepidante durante los siguientes cinco años, produciendo otras cuatro novelas por entregas, entre las que se incluye el ahora clásico Oliver Tivist (1837-1839), el relato de un joven huérfano que vive en la calle.
Cada nuevo trabajo que publicaba era recibido con un fervor popular cada vez mayor, independientemente de que se tratase de una narración de tintes morales, como Cuento de Navidad (1843), o de su «hijo predilecto», la en parte autobiográfica David Copperfield (1849-1850). Aunque todas y cada una de sus obras traslucían su preocupación por la pobreza y otros males sociales, esta cuestión fue mucho más evidente en sus últimos trabajos, especialmente en Casa desolada (1852-1853), donde retrataba la ineficacia del sistema legal inglés, y en Tiempos difíciles (1854), que mostraba el lado oscuro de la industrialización. La carrera del autor culminó con la novela histórica Historia de dos ciudades (1859) y el relato cómico Grandes esperanzas (1860-1861).
La calidad de los trabajos de Dickens varía de forma considerable, desde obras maestras de la ficción hasta argumentos sensibleros rebosantes de sentimentalismo. El hecho de que publicara sus obras por entregas y de que a menudo le pagaran por palabra es determinante para comprender estas diferencias. Pero siempre escribió con el claro objetivo de satisfacer a sus lectores, incluso aunque supusiera imponer la cantidad a la 1 calidad. En la actualidad sus trabajos siguen teniendo una gran acogida entre el público.

OTROS DATOS DE INTERÉS
1. Dickens no sólo fue prolífico en la literatura: tuvo diez hijos con su esposa Catherine Hogarth.

Miércoles, día 3 SEMANA 30 ARTES PLÁSTICAS

Paul Cézanne

Paul Cézanne (1839-1906) es considerado uno de los más grandes artistas del movimiento posmodernista. Sus paisajes y bodegones influyeron en el desarrollo del cubismo y el fauvismo a principios del siglo XX.

Nació en el seno de una familia acomodada francesa en Aix-en-Provence e inició sus estudios de Derecho no lejos de allí. En la facultad conoció a Emile Zola, y se hicieron grandes amigos. En 1861 abandonó la carrera para dedicarse a la pintura y se trasladó a París, pero no fue admitido en la Escuela de Bellas Artes. Entonces comenzó a estudiar en la Académie Suisse, donde conoció a Camille Pissarro, que ejercería una influencia duradera en su trabajo. En 1874, Cézanne se unió a los impresionistas en su primera exposición independiente, en la que presentó Una Olimpia moderna. Su obra fue despreciada por un crítico poco amable que la calificó de «romanticismo descontrolado».
A pesar de que volvió a exponer su trabajo con los impresionistas en dos ocasiones más, siguió enviando sus obras al Salón de París, recibiendo siempre un no por respuesta. Crítico con lo que él consideraba el abandono de las formas y las estructuras por parte de los impresionistas, escribió a un amigo: «Quiero hacer del impresionismo algo válido y duradero, como el arte de los museos». De ahí que desarrollara su propio estilo, que mas adelante sería denominado postimpresionismo.
Simplificó las formas y distorsionó las perspectivas para captar lo que él creía que era una percepción más verdadera de la realidad. En su obra Naturaleza muerta con frutero, copa y manzanas (1879-1882), pintó el pie del frutero ligeramente alejado del centro, como si estuviese sosteniendo el peso desequilibrado de la fruta.
En 1882 volvió a su ciudad de nacimiento. En su último período dio menos importancia a los temas y empezó a concentrarse más en la pureza de las formas. Abriéndose camino hacia la abstracción, escribió en una carta: «Debes ver el cilindro, la esfera, el cono en su forma natural, todo en perspectiva, de manera que todos los lados de un objeto, sobre un plano, se alejen del punto central». A partir de 1900 pintó una serie de vistas de la montaña de Sainte-Victoire, situada no lejos de su casa, utilizando bloques de color y alternando puntos de vista para captar así el sentimiento en lugar de la realidad objetiva del paisaje.
Cuando murió, en 1906, Pablo Picasso ya había comenzado su obra maestra cubista, Las señoritas de Avignon, una composición en la que se puede observar una enorme influencia del pintor francés.


OTROS DATOS DE INTERÉS
1. Cézanne rompió su amistad con Émile Zola cuando el novelista describió al artista en el periódico Le Fígaro como un artista fracasado.
2. Picasso dijo de Cézanne que era «el padre de todos nosotros».

Jueves, día 4 SEMANA 30 CIENCIA

La sangre

Un adulto tiene de media cinco litros de sangre corriendo por sus venas. Pero ¿qué es exactamente la sangre? Está compuesta esencialmente de cuatro elementos que ayudan al cuerpo a seguir vivo: los glóbulos rojos, los glóbulos blancos, las plaquetas y el plasma.

Los glóbulos rojos son los que transportan el oxígeno desde los pulmones a todos los tejidos del cuerpo. Normalmente estas células tienen forma de rosquilla con los agujeros parcialmente rellenos, pero pueden cambiar de forma para pasar a través de capilares estrechos. Además de proporcionar oxígeno, los glóbulos rojos recogen el dióxido de carbono, un producto desechable de la respiración celular. Cuando llevan oxígeno tienen un rojo más brillante, dando a la sangre su color característico. La sangre que presenta falta de oxígeno es de un color marrón oscuro, pero debido a la forma en que la luz penetra en nuestra piel en las venas parece azul.
Los glóbulos blancos forman parte del sistema inmunológico que se encarga de luchar contra las infecciones, acabando con las bacterias, los virus y los parásitos. Hay muchos tipos de glóbulos blancos, pero los más comunes son los neutrófilos y los linfocitos. Los primeros literalmente se tragan vivos a sus enemigos: los rompen y digieren en un proceso que se denomina fagocitosis. Los linfocitos trabajan de una forma más, sutil y compleja: cambian de forma para destruir a los virus y las bacterias lúe penetran en el cuerpo. Aunque este proceso lleva un tiempo, los linfocitos tienen memoria y recuerdan los encontronazos del pasado con viejas enfermedades. Una vez que han aprendido a luchar contra un germen determinado, siempre recuerdan cómo derrotarlo.
Las plaquetas, el tercer componente de la sangre, contienen productos químicos que coagulan las heridas. Cuando nos arañamos o nos cortamos, las plaquetas ayudan a formar la costra que frena la hemorragia. Los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas se forman en la médula ósea a partir de las mismas células madre.
El plasma es el fluido por el que fluyen los glóbulos rojos, los gló-bulos blancos y las plaquetas a través de todo el cuerpo. Es en un 90% agua y en un 10% una mezcla de proteínas, electrolitos, glucosa, vitaminas, hormonas y colesterol. En su conjunto, la sangre contiene todo aquello que permite al cuerpo seguir con vida.


OTROS DATOS DE INTERÉS
1. De media el hombre tiene 5,2 millones de glóbulos rojos por mili' metro cúbico y la mujer 4,6 millones.
2. La sangre congelada puede conservarse hasta diez años.
3. Las leyes judías no permiten el consumo de sangre en ninguna de sus formas. Tradicionalmente, la carne se sala o adoba para purgar la sangre.
4. Según el folclore chino, sangrar por la nariz en una señal de excitación sexual en los hombres.

Viernes, día 5 SEMANA 30 MÚSICA

Héctor Berlioz

Romántico casi hasta el exceso, Héctor Berlioz (1803-1869) fue egocéntrico y enamoradizo. Su vida turbulenta fue el complemento perfecto de la música que dejó escrita.

Nacido en el seno de una familia modesta de las afueras de Grenoble (Francia), su padre, médico, lo envió a la Facultad de Medicina de París. Allí se vio inundado por el espíritu del romanticismo: iba a conciertos y se juntaba siempre con músicos. Enfrentándose a la oposición de su devota y pragmática madre, Berlioz terminó dejando sus estudios y entró en el Conservatorio de París.
En 1827 asistió a la representación de Hamlet y esta experiencia le cambió la vida, ya que se enamoró profundamente de la actriz irlandesa Harriet Smithson, que interpretaba el papel de Ofelia, e inició un cortejo enloquecido. Cuando Smithson rechazó sus proposiciones, decidió ganársela a través de la música. El resultado fue la Sinfonía Fantástica (1830), una de las piezas más importantes del siglo XIX.
La obra relata la historia de un joven, un ambicioso compositor, que locamente enamorado de una hermosa dama intenta suicidarse con una sobredosis de opio. En lugar de morir pasa por cinco alucinaciones enfebrecidas que coinciden con los cinco movimientos de la pieza: en primer lugar se encuentra con su amante y le invade el deseo; luego la ve bailando en una fiesta; sigue una escena tranquila en un prado; más tarde asesina a su objeto de deseo y es ejecutado en la guillotina, y, por último, su cuerpo es zarandeado en un aquelarre de brujas en el que aparece su amada adoptando formas macabras, acompañada por una distorsión de su tema y por el canto fúnebre medieval, el Dies irae.
En la Sinfonía Fantástica Berlioz utiliza la técnica revolucionaria de la idée fixe, una melodía simple y cautivadora que representa a la amada y que se va repitiendo con distintas apariencias musicales en cada momento. Del mismo modo que él estaba obsesionado con el recuerdo de Harriet, la sinfonía está obsesionada con el tema dedicado a ella. Muchos años después, Berlioz acabaría casándose con la voluble mujer, pero su amor, tardío y apagado, no duró demasiado.

OTROS DATOS DE INTERÉS
1. Jean-François Lesueur (1760- J 837), su profesor en el Conserva¬torio de París, le dijo que era un genio. Berlioz nunca lo olvidó, y eso animó su instinto babilónico para componer a gran escafo, creando producciones enormes y costosas. En 1844 dirigió en París un conjunto grandioso de orquesta y coro compuesto por más de un millar de músicos; necesitó siete ayudantes de dirección.
2. Además de ser autodidacta en guitarra y flauta, Berlioz no era un maestro con ¡os instrumentos. Era un pianista terrible y no tocaba el violín ni ninguno de los instrumentos que normalmente manejaban los compositores.
3. Siempre incómodo con los estándares muy exigentes y conservadores del Conservatorio de París, Berlioz se presentó como candidato para trabajar allí pero fue rechazado siempre; se ganó la vida sobre todo con las críticas que escribía en los periódicos y las revistas parisinas. Era un escritor con talento y muchos de sus artículos han sobrevivido al paso del tiempo.

Sábado, día 6 SEMANA 30 FILOSOFÍA

La inducción

Cuando razonamos sobre cómo fueron las cosas en el pasado para sacar conclusiones sobre cómo son siempre, lo estamos haciendo de forma inductiva. Por ejemplo, creemos que el Sol se pondrá mañana porque siempre lo ha hecho en el pasado. Del mismo modo, creemos que todos los libros tienen páginas porque todos los libros que hemos visto a lo largo de nuestra vida las tenían. La mayor parte de nuestras opiniones sobre el mundo están basadas en un razonamiento inductivo.

La inducción no es un razonamiento tan certero como la deducción. Hacemos un razonamiento por deducción cuando, por ejemplo, concluimos que como Sócrates es un hombre, y todos los hombres son mortales, Sócrates es mortal. En este caso los hechos demuestran que la conclusión es verdadera. Sin embargo, en el caso de la inducción los hechos pasados no determinan cómo serán los futuros. El Sol podría explotar o no ponerse por algún otro motivo.
Con el razonamiento inductivo podemos decir que las pruebas no implican la conclusión pero hacen que sea posible o probable. Sin embargo, eso no resuelve el problema: ¿qué justificación tenemos Pata asumir que el futuro será, o es más probable que sea, como el pasado?

OTROS DATOS DE INTERÉS
1. David Hume (1711-1776) fue el primero que ilustró el problema de la inducción y llegó a la conclusión de que no hay ninguna razón para creer que el razonamiento inductivo puede conducirnos a la verdad.
2. En la década de 1950, el filósofo Nelson Goodman (1906-1998) presentó lo que denominó el nuevo acertijo de la inducción: ¿qué características de las cosas tienen base legítima para el razonamiento inductivo y cuáles no?

Domingo, día 7 SEMANA 30 RELIGIÓN

El Corán

El Corán es el libro sagrado de los musulmanes y es considerado la última revelación de Dios a la humanidad. Dios se lo transmitió al arcángel Gabriel y éste al profeta Mahoma, quien finalmente lo hizo llegar a todos los musulmanes.

Está compuesto de 114 suras (capítulos) y más de 6200 ayat (versos). Como Mahoma era analfabeto, sus revelaciones se transmitieron oralmente y fue otra persona quien las recogió por escrito.
El idioma original del Corán es una forma de árabe antiguo. El árabe es un idioma basado en las consonantes y no en las vocales, por lo que el significado de las palabras y las frases puede perderse fácilmente y ser reinterpretado con el paso del tiempo. El estilo clásico del Corán es muy admirado, y el árabe que utiliza es visto como el ideal porque es la palabra de Dios. Además, se cree que para que el libro pueda ser comprendido correctamente debe estar escrito en árabe. Por lo tanto, las traducciones del libro sagrado son consideradas como meros resúmenes o aproximaciones.
Los estudiosos musulmanes consideran que el Corán es un género en si mismo. En sus diferentes suras ofrece de todo, desde versos hasta Prosa pasando por narraciones con rima y refranes. Ciento treinta suras comienzan con las palabras «en el nombre de Dios, el misericordioso y el compasivo
El contenido de las suras también varía significativamente entre sí acogen historias, enseñanzas legales y éticas, enseñanzas psicológicas sobre la naturaleza del ser humano, y enseñanzas cosmológicas sobre la naturaleza de Dios. El Corán no está escrito siguiendo un orden cronológico, sino que se organiza siguiendo el tamaño de las suras, con las más largas al principio. Además, puede dividirse entre las revelaciones que Mahoma tuvo en La Meca y las de Medina. Las primeras son generalmente más cortas, y las otras más extensas y sobre temas legales.
Según la tradición suní, Otman Ibn Affan, el tercero de los cuatro califas, se encargó de la codificación del Corán siguiendo unas directrices muy precisas. Como se trataba de una tradición principalmente oral, se habían creado varias versiones del libro. Para conformar la oficial reunió a una serie de estudiosos que compilaron numerosos textos en una versión estándar; luego envió esta redacción a los cuatro extremos del Imperio árabe e hizo destruir el resto.


OTROS DATOS DE INTERÉS
1. En el Corán aparecen varias contradicciones, pero los estudiosos musulmanes defienden que esos «errores» eran simplemente los intentos de Dios por revelar a Mahoma y al resto de los musulmanes el camino que debían tomar a un ritmo moderado.
2. Las personas que memorizan el Corán son conocidas como hafiz (en singular) o haffuz (plural), que viene a significar «los guardianes».

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